Exposición actual

Cuando se piensa en los grandes artistas de Murcia, evocamos a José Antonio Molina Sánchez (1918-2009). Sin duda, hizo que  Murcia llegara muy lejos en

 su nombre. Desde niño, comenzó a pintar yendo a talleres de artistas y se matriculó en escultura. Con 15 años empieza a trabajar en las clases de modelado y además surgen sus primeros cuadros. En los años 40 se traslada a Madrid donde acabó muy unido al grupo de otros grandes artistas murcianos que se abrían camino en la capital. Por entonces admiraba a Velázquez y a Picasso, interesándose por las nuevas vanguardias. Consiguió participar en la Bienal de Venecia de 1956 y eso lo catapultó internacionalmente, consiguiendo poco después estar en la Bienal de Alejandría en el 62, donde incluso consiguió la Medalla de Bronce en pintura, y en la Feria Mundial de Nueva York en el 64. Expuso en galerías, museos y salas de arte de toda España, además de hacerlo en varias ciudades de Portugal, en varias de Suiza, en África, en Chile, Perú, Cuba, Rusia… Pero no es necesario enumerar todos los logros que consiguió con su trabajo, ni tampoco hace falta recordar que todas las salas privadas y públicas luchaban por tener una exposición suya, ni todas los premios tan importantes que le adjudicaron. Viendo su obra, ya sabemos que fue capaz de conseguir todo eso, nos lo cuentan sus pinceladas generosas y esa belleza onírica envuelta en sueños acuosos y verdades de colores pastel. Se encuentra más próximo a uno de los artistas que le influyó: Kokoschka. La obra de Molina Sánchez se acerca a ese expresionismo pero con su visión particular con la que creó una identidad propia. Su pasión por los jardines se puede ver en la forma que trata las flores y las plantas. Su sensibilidad está en sus trazos supuestamente descuidados, pero realizados con un gran control. Ángeles femeninos y no asexuados como se estaba acostumbrado a ver. Las mujeres que aparecen en sus obras, a pesar de tener un halo de melancolía, son mujeres fuertes. En los 80 le preguntaron: “¿Qué intenta hacer usted cuando pinta?” A lo que respondió: “Pintar. Yo pinto y el cuadro es quien me dice lo que tengo que hacer. Es un ser vivo; el cuadro comienza a vivir, y como ser vivo tiene sus exigencias. Si alguien no sabe por qué pinto ángeles en repetidas ocasiones, qué mejor que explicarlo con palabras suyas: “Pinto tantos ángeles porque pienso que cada pintor refleja en su obra lo que desea y lo que prefiere. En los tiempos actuales, hay mucha violencia. Alguien tiene que empezar por manifestarse pacífico y dar algo bueno.” Y más tarde, en una entrevista, afirmó que él no había pintado ángeles, que los ángeles habían venido a él. Gran artista del que deberían dejarse influenciar muchas generaciones, y no sólo por su obra, si no por su forma de ver el mundo. El propio poeta José Hierro, dijo al ver una exposición suya que esos ángeles le estaban abriendo la puerta de la perfección. Falleció en diciembre del 2009, por entonces yo estudiaba Historia del Arte -del que él forma parte- y no imaginaba que los días en torno al quinto aniversario de su muerte, iba a poder hacerle este homenaje, teniendo el honor de comisariar una exposición suya en Galería Léucade compuesta de óleos, guaches, tintas y dibujos. No nos olvidemos de uno de nuestros artistas más importantes. Cuando se piensa en Arte y se piensa en Murcia, se piensa en Molina Sánchez.

 


Sofía Martínez Hernández
Directora de Galería Léucade