Galería Léucade acoge estos Campos de papel en los que Mariano Soto, a través de un bosque de pinceles, va dando vida a la naturaleza.
A través del papel de arroz, se adentra en lo más natural, con este soporte lleva a las obras a su origen más orgánico. Se trata de una pintura naturista que se basa en el respeto hacia la naturaleza. Soto, a pesar de ser de Murcia, se caracteriza por poseer una precisión asiática, su trazo es muy seguro, posee una gran agilidad estética. Dibuja el alma de las flores y de los animales captando su esencia. El artista quiere encontrar su paz interior a través de sus pinturas, ya que son obras relacionadas con la salud del alma, con la belleza, con la armonía… Mariano Soto cultiva en esos campos de papel su espiritualidad a través del arte. En muchas ocasiones, el artista prefiere sugerir, a veces dice más con el color blanco que con el trazo en sí, ya que el vacío y la tinta se retroalimentan. En el arte zen, el vacío (ku), es un elemento esencial. Descubrimos una verdad que siempre ha estado ahí y que Soto nos la destapa a través de sus trazos y su tinta. Cada pincelada pide la siguiente hasta convertirse en un todo perfectamente acabado en el que no sobra ni falta nada. Este tipo de pintura, no permite retoques y la pincelada es permanente, ahí se refleja la maestría de Mariano Soto, la permanencia de la tinta pide un trazo seguro, así que el artista debe estar muy seguro de sí mismo. Se formó con el maestro Li Chi Pang y ahora Mariano Soto es uno de los pocos expertos en España que hay en la técnica del sumi-e. Lo oriental y lo mediterráneo se unen en su mente y en sus manos. El papel es vida, él dibuja vida, sus obras tienen vida.
 
Actualmente reside en Madrid, pero estará presente el día de la inauguración y durante el tiempo de la exposición, ya que habrá performances, conferencias y talleres durante el tiempo en el que Campos de papel esté expuesta.
 
Crítica artística: Sofía Martínez Hernández y Tànit Villamartin Espert.